Gracias por su fidelidad

Nos alegramos por las fiesta de la renovación de votos de nuestras hermanas:

Bodas de diamante: María Antonieta Carranza C., María Blandina Jiménez Cordova

Bodas de oro: María Guillermina López Córdova, María Agustina Llactahuamán

Bodas de plata: Janeth Gómez Almestar

Celebrar “25, 50  y 60 años de vida consagrada”, es una buena ocasión para detenernos, meditar y dar gracias por el don de la vocación, que es pura gracia, don de Dios-luz. Junto a ellas, miramos nuestra vida pasada con los ojos de ese Dios que comprende nuestras equivocaciones, perdona nuestros pecados y nos acepta como somos.
Hace años, este Dios-las miró, quiso contar con ellas y las invitó para una misión especial. Acoger la invitación significó abandonar la barca de sus seguridades y dejar a Dios realizar su proyecto en sus vidas. Los años han ido descubriendo sus posibilidades y limitaciones y hoy les ayudan a ver la vida con más realismo y verdad. Tal vez, ahora empiezan a percibir que su trayectoria por la vida, encierra un sentido más profundo que todo lo que han hecho o dejado de hacer a lo largo de los años; pero lo importante ha sido, es y será el amor de Dios que dirige sus vidas y las cuida desde dentro. Pidamos al Señor que en torno a su gracia se sigan tejiendo sus vidas y sus misiones como Dominicas de la Inmaculada. Más allá del desgaste, está la confianza y el abandono incondicional en sus manos y la fe en su promesa: “El que pierda la vida por mí, la encontrará” y en el «ustedes son la luz del mundo».

¡Gracias y felicidades hermanas!

Y a todos nuestros hermanos les seguimos pidiendo por la perseverancia de los consagrados.

 

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