“Portadoras de Luz y Verdad

desde la Palabra de Dios”

En este mes de la Biblia, prestamos una especial atención a uno de nuestros manantiales de la vida cristiana, junto a la Liturgia que es la palabra divina[1].

 La esencia de nuestra identidad no debemos descuidarla, los padres de la Iglesia, y entre ellos San Jerónimo, alimentaban su vida interior de la lectio, ellos eran conscientes que Dios habla a través de su Palabra. Los mismos documentos conciliares, nos invitan en tiempos modernos a otorgar la importancia de la Sagrada Escritura e instan a todos los cristianos, que aprendan «el sublime conocimiento de Jesucristo», con la lectura asidua de las divinas Escrituras. «Porque el desconocimiento de las Escrituras es desconocimiento de Cristo”, “…no olviden que debe acompañar la oración a la lectura de la Sagrada Escritura para que se entable diálogo entre Dios y el hombre; porque «a él hablamos cuando oramos, y a él oímos cuando leemos las palabras divinas»[2].

Dentro de esta misma línea eclesial de apertura y con fuerza, Papa Benedicto XVI, exhorta no solamente a los consagrados sino a todos los fieles entrar en contacto con  la Sagrada Escritura: “se han de formar a los laicos a discernir la voluntad de Dios mediante una familiaridad con la Palabra de Dios, leída y estudiada en la Iglesia..”[3]

Hedwige y la Palabra de Dios

Antes del Vaticano II, el acceso al estudio de la Palabra de Dios era restringido para los laicos, dentro del ámbito católico[4]. Madre Hedwige Portalet, que conoció está restricción al acceso de la Escritura, no le impidió a entrar con ese contacto íntimo con Dios a través de su Palabra, entendió con claridad, que nuestra vida debemos alimentarla con la Palabra de Dios[5].

En sus escritos con frecuencia ella cita directa o indirectamente la Sagradas Escrituras, no de modo teórico, sino que ella considera con frecuencia, el binomio: palabra – vida. Así, al hablar del “espíritu de pobreza”, confronta el Evangelio con el comportamiento de las hermanas, lo expresa en estos términos:  “.. debe reinar en las almas de las religiosas que son rápidas en  quejarse de las pequeñas privaciones que la Providencia ofrece para sacar provecho para trabajar en la santidad”[6].

Madre Hedwige, lamenta que las religiosas, sean ligeras en aceptar un pequeño sacrificio, no se percatan ¿De dónde viene la prueba y para qué me puede ayudar? Nos da a entender que ellas no ven  el beneficio que puede conceder en el progreso de la vida espiritual. Para reforzar su observancia cita las Sagradas Escrituras: “El Evangelio nos dice que nuestro Señor Jesucristo no ha tenido, ni siquiera una piedra dónde reposa su cabeza”[7]. Además de iluminar nuestra vida con la Palabra de Dios advierte, el comportamiento que deben evitar las religiosas e inculca a revisar la Palabra de Dios, hasta llevar a la práctica.

Herederas a testimoniar desde la Palabra de Dios

 Por lo mismo que la Palabra de Dios habla de una manera personal e irrepetible, exige obediencia, aquello que Dios comunica a los hombres y espera una respuesta libre y concreta. Cómo nos deja el ejemplo de Madre Hedwige,  la mujer prudente, que edifica su casa sobre la roca, oye las palabras del Señor y las pone en práctica[8]. También se vislumbra, en los consejos de nuestra Madre Fundadora, la relación palabra – vida, cuando hace referencia a uno de los himnos más bellos que tenemos en la Sagrada Escritura y lo propone como práctica de desafío, no solo leerlo, sino  revisar hasta hacerlo parte de uno, por ello habla de  la virtud de la caridad[9].

“La caridad es dulce, es paciente, no piensa mal, no es celosa envidiosa. Todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta …sin esa caridad, a pesar de las buenas obras, yo no sería más que metal que resuena y un címbalo que retumba..”[10]. Insiste con lenguaje afectuoso  sobre la práctica de  la Escritura en nuestra vida:  “Reflexionemos mis queridas hijas y sobre todo practiquemos la virtud que solo nos hace ganar el corazón del divino Maestro. ¡Dios es caridad![11]. Estas palabras de amor, tiene que tocar a lo más profundo de nuestro corazón y ayudar a  purificar nuestra vida por el mensaje de la Sagrada Escritura  en una conversión continua, de la Palabra leída llevada a la vida.

Para lo cual “necesitamos entablar un constante trato de familiaridad con la Sagrada Escritura, si no el corazón queda frío y los ojos permanecen cerrados, afectados como estamos por innumerables formas de ceguera”[13]. Y es  responsabilidad personal fructificar en nuestra vida espiritual, el “don” del Espíritu Santo, que recibió nuestra Madre fundadora para que a través de la contemplación y de una escucha atenta a la Palabra de Dios, podamos hacer carne, atendiendo a nuestro hermano, hermana que necesita,  y ser  “ojos de los que no ven”. Llamadas a seguir ofreciendo los frutos de nuestro carisma al servicio de nuestra Iglesia.

Por consiguiente, en la escuela de nuestro Señor Jesús, tras los pasos de nuestro Padre Domingo y del legado de nuestra Madre Fundadora; sus sabios consejos y el ejemplo de sus vidas, iluminados en la Sagrada Escritura,  hacen que sus mensajes sean vivos y actuales para cada una de nosotras y para las futuras generaciones.

 Hna. Genoveva Sáenz

Dominica de la Inmaculada Concepción  

 

*********

[1] Cf. Libro de las Constituciones, &76.

[2] Cf. Concilio Vaticano II. Dei Verbum n°25, Paulinas, Lima 20085 , 120.

[3] Benedicto XVI, Verbum Domini. Sobre la Palabra de Dios en la vida y en la misión de la Iglesia. Exhortación Apostólica Postsinodal, n°84. Paulinas, Lima 2011,137.

[4] A partir siglo XVIII, en adelante avanza el estudio de la crítica literaria y textual, se respiraba un ambiente de recelo dentro de la Iglesia hacia está nueva forma de método histórico critico que progresivamente se fue aceptando.

[5] S. Agustín en su regla integra el alimento material para el cuerpo y el alimento para el alma, que es la palabra de Dios, en el Libro de las Constituciones, IV. Del ayuno y de la lectura en la mesa.

[6] Portalet Couturier, III Conferencia. El espíritu de pobreza en Conferencias´[ traducido del francés: Conférence dresées par le Supérieure générales  de I’Immaculée- Conception de Toulouse. Pour les supérieures locales].

[7] Idem.

[8] Cf. Mt 7,24.

[9] Es la referencia  de 1 Co 13,1-3.

[10] Es la citación que hace  M. Hedwige sin mencionar la referencia bíblica en Tierra Sagrada,  Palabra, Chiclayo 2018,31.

[11] Idem.

[12] S. P. Francisco, Fratelli Tutti. Sobre la fraternidad y la amistad social, & 115, Carta Encíclica, Conferencia Episcopal Peruana, Jesús María (Lima), 2000, 76.

[13] S. P. Francisco, Motu proprio. Aperuit Illis, con la que instituye el domingo de la Palabra de Dios, &.8,2019.

 

 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *